24/4/16
Hoy le he comprado un dibujo a Dara. No estoy segura de por qué he elegido ese y no otro. El dibujo parece fácil de descifrar, pero su significado me parece digno de cuestionarse. O significados. Supongo que por eso me he fijado en él, por el desconcierto que me ha producido algo que aparentemente es fácil de desvelar pero a su vez es difícil ver la profundidad que representa. Cada vez que lo miro pienso en cosas distintas, o tal vez me quede embobada mirándolo sin que un pensamiento pase por mi mente. Lo veo complicado y curioso, aunque prefiero que se mantenga con esta forma para poder seguir conociéndolo a fondo. Parece que quiere transmitir algo que está fuera de mi alcance, pero que aún así se deja mostrar de manera sutil.
En este rato de reflexión y pérdidas de mi mente por distintos mundos observando este dibujo, he caído en la cuenta de la dificultad que me produce el escribir. No siento que pueda transmitir lo mismo que con mi voz. Me he dado cuenta de que mi pensamiento, y la comprensión de él por parte de otros agentes distintos a mí, no solo depende de mis ideas y lo que ellas puedan suscitar en otras personas, sino también en cómo lo diga. La phone completa mi pensamiento, porque no se trata solo de lo que digo sino de cómo lo digo. Supongo que escribiendo se pueden transmitir distintas cosas con una serie de recursos que la voz no tiene, pero sigo pensando que no es lo mismo. Así lo veo cuando hablo con gente pero también leo sus cosas, no veo a la misma persona. Tampoco tendría nada de malo que el modo en que se dice genere distintas personas, es más una cuestión de que me convence más ser una oyente que una lectora. Lo vivo más, se ve más claro, está a la luz toda la voluntad de la persona al describir su pensamiento. Se trata de un diálogo, de un intercambio de ideas cuyo significado se va enriqueciendo porque existe la comparación. Al haber un contraste se puede visualizar mejor el sentido que se le da a las palabras, el mensaje se ve mucho más claro.
A lo mejor esto era lo que quería que viese el dibujo, que él no me va a hacer ver completamente lo que quiere transmitir porque faltan las palabras reales, dichas por una persona en un espacio y tiempo que me digan el verdadero mensaje, si es que lo hay… El líquido y los ojos que salen por la boca quieren decir mucho más de lo que puede ser representado. Aunque de todos modos ha sido el dibujo el que ha hecho que yo recaiga en todo este proceso, entonces ¿dónde se pone el límite a esa dialéctica de la que hablaba antes como necesaria para la transmisión de ideas? En realidad no lo sé, solo creo que aquello que no involucra voz puede ser un incentivo para generar pensamiento, pero hasta que no llegas a la voz no se completa realmente.

